No pude evitar mirarte
No pude evitar mirarte.
Sentí un revuelo en mi memoria.
Estuve a punto de rozar mis dedos sobre tu cintura esmaltada,
pero sentí temor que la historia, te esfumara de mi presencia.
Y olvidar así tu esencia, que en mi vida tuvo su parte.
Es tan difícil encontrarte, que si viera un arco iris,
uniría en un esfuerzo titánico,
la distancia de sus colores, y así poder besarte sin temores,
como en el pasado te tuve, entrelazadas nuestras manos,
mientras el sudor unía la sal, con el agua cristalina,
formando gotas nacaradas,
que se secaron con el tiempo,
de un amor más que intenso, entre dos seres tan distintos.
En lugares tan inmersos, de bruma, alcohol y música.
La noche tejió en un mensaje, con claves cifradas un lenguaje,
de un intercambio de poder, a fin que cada uno eligiera,
de la manera que pudiera, demostrar la pasión,
que se esfumaba con la acción, del vestirse y despedirse,
no sin antes la entrega de un beso y un papel,
que dejaba entrever, que el amor duraba horas.
En el corazón y en el pecho, solo después tuve despecho,
el que se reflejó en mis ojos, producto de la realidad.
Solo pude despedirme, pretendí como un niño herirte,
anunciándote que con mi huída, en otras piernas, me refugiaría.
No pude evitar mirarte y con los ojos entrecerrados,
seguí camino a otros rumbos. Pero apareciste de nuevo en mi
mundo. Como el sol después de la tormenta.
Así te fuiste de mi lado nuevamente,
como de nuevo el calor se posó en mi frente.
No pude menos que verte, como tu figura se alejaba
como siempre fue a la madrugada, y como siempre supe
que no existías.

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