lunes, 28 de junio de 2010

Sombra Negra

Siento derredor mío el aliento y la respiración agitada de la muerte. No la veo. La intuyo. Mi propio ser la huele. No tiene perfume o algún olor desagradable, pero está ahí. Flota en el aire. Es espeso y pesado mi respirar. La sensación es que respiran de mis pulmones dos personas. Doble cansancio. Doble agitación. Una misma angustia…
Me contempla con una sonrisa hueca, ficticia, impostada como es toda su presencia…
No lleva un azadón tan o más alto que ella misma. No se ve el brillo del filo, cuando la luz se posa sobre el metal…
No viste capa negra ni capucha, que oculte su rostro. Eso no significa que pueda verle a los ojos…
No veo sus ojos. Percibo su mirada, su fijación sobre mí…
Hace días que está a mi lado. Más precisamente desde el domingo último que pasó…
Su presencia es como si se formara del calor de expele mi cuerpo, como el vapor que se adhiere al esqueleto, cuando uno traspasa una cortina de humo negro, bien negro, como alquitrán...
Está ahí, pero sigo sin verla aún…
Creo que lo mejor o lo peor será acostumbrarme a ella…
Perdería mi intimidad…

Letra

Sentado en el portal de mi casa, en una noche de primavera
pasaste como una luciérnaga, iluminando la oscuridad,
como las más bellas estrellas…
Con tu radiante juventud, caminabas como una Princesa…
Tus 19 años, a cuestas, te elevaban sobre la acera húmeda
por el rocío, mientras que mis 25 años de ingenua madurez,
te contemplaban en todo tu esplendor…
Cubría tu cuerpo una fina gasa, de color, que insinuaba
tus curvas…
Una letra podría ejemplificar mejor que nada esa escultura,
de carne y huesos firmes, centellantes, que despedían un
vapor como los que dejan los hornos de ladrillos, que servirán
para construir los muros, del edén de los sueños…
Esa letra es la que forma parte de tu nombre, ninfa, descendida
del cenit, para agraciar a este humano, hecho de barro, que
con solo mirarte llegar e irte, se deshace como la arcilla recién
salida del horno, presta a moldear...
Esa letra es la “S”, porque así son tus formas…
Y ahora...después de tanto tiempo, te vuelvo a ver pasar, esta
vez por las calles de la vida…
Tienes la misma forma de caminar que de adolescente...
y el mismo candor primaveral, y el dulce perfume que
emana de tu piel...
Y mi corazón late como esa vez…
Por eso no olvidé...que la vida te da siempre una segunda
oportunidad…para que nunca nada sea un recuerdo sino
una realidad…