Sombra Negra
Siento derredor mío el aliento y la respiración agitada de la muerte. No la veo. La intuyo. Mi propio ser la huele. No tiene perfume o algún olor desagradable, pero está ahí. Flota en el aire. Es espeso y pesado mi respirar. La sensación es que respiran de mis pulmones dos personas. Doble cansancio. Doble agitación. Una misma angustia…
Me contempla con una sonrisa hueca, ficticia, impostada como es toda su presencia…
No lleva un azadón tan o más alto que ella misma. No se ve el brillo del filo, cuando la luz se posa sobre el metal…
No viste capa negra ni capucha, que oculte su rostro. Eso no significa que pueda verle a los ojos…
No veo sus ojos. Percibo su mirada, su fijación sobre mí…
Hace días que está a mi lado. Más precisamente desde el domingo último que pasó…
Su presencia es como si se formara del calor de expele mi cuerpo, como el vapor que se adhiere al esqueleto, cuando uno traspasa una cortina de humo negro, bien negro, como alquitrán...
Está ahí, pero sigo sin verla aún…
Creo que lo mejor o lo peor será acostumbrarme a ella…
Perdería mi intimidad…
