lunes, 8 de marzo de 2010

Volvía

Volvía en un ómnibus rumbo a mi refugio.
Volvía durante una tarde agradable, caliente
como es toda la Florida.
Volvía y veía a través del cristal, las nubes
que cubrían parcialmente al cielo, pero que
dejaban que el sol inunde con su luz, la tierra
verde, Siempre verde. Siempre.
Volvía y el ocaso se transformaba en cómplice
mío y de mis pensamientos.
Volvía y mi cabeza solo esperanzaba un poco
de paz.
Volvía y deseaba la paz que precede a la tormenta.
Volvía y deseaba la paz que precede al huracán.
Volvía y deseaba la paz que precede al descanso.
Volvía y pude ver jabalíes en estado salvaje.
Volvía y pude ver jóvenes ciervos en estado salvaje.
Volvía y pude ver cosas y lugares que antes nunca vi.
Volvía y veía la noche cubriéndome.
Volvía y no sabia lo que me esperaba.
Volvía y sabia que nada cambiaria.
Volvía y no sabía que el frío no solo esta en las noches
de invierno.
Volvía y no sabia que el frío esta en las personas,
como también bajo las sábanas.
Volvía y sabia que no debía continuar.
Volvía a la nada.
Volvía y sabia que había soñado.
Volvía y sabia que mi tierra me esperaba.
Volvía y sabia que allí asentaría, mis raíces en
forma definitiva.

Mendigo y Vagabundo



Mendigo que extiendes tu mano temblorosa y huesuda,
en espera de recibir la limosna que te ayude a
continuar tu propia leyenda.
Vagabundo de facciones y rasgos duros, hundidos de pobreza y miserias.
Mendigo que derramas lágrimas, que el alcohol en nubes
púrpuras, te devuelven recuerdos y anhelos fatuos.
Vagabundo que duermes en el refugio de tu soledad, bajo el
cielo, en las noches eternas, en las tardes grises,
en las mañanas lluviosas.
Mendigo que con tu piel curtida de experiencia citadina,
suples el abrigo ausente cuando el invierno llega.
Vagabundo que te reflejas en el espejo de la vida.
Mendigo que sabes tú quien eres.
Vagabundo de tus propias derrotas.
Mendigo con corazón de roble.
Vagabundo con inteligencia noble.
Mendigo de ojos saltones.
Vagabundo de boca crispada.
Mendigo de que tienes tu mirada llena de acertijos y olvidos.
Vagabundo de amor.
Mendigo de dolor.
Vagabundo de la adversidad.
Mendigo de tu propio destino.
Vagabundo que no sueñas.
Mendigo a ti te nombro.
Vagabundo a ti te llamo.
Mendigo a ti te observo.
Vagabundo que tienes nombre y apellido.
Mendigo que sabes porque eres vagabundo.
Vagabundo, claro OH Señor, si yo soy ese mendigo.