lunes, 22 de febrero de 2010

Te veo

Te veo siempre de espaldas,
inclinada y a la espera,
a que mi espada atraviese
tu carne suave y caliente.
Con su filo implacable,
abro camino entre unos bellos
labios mojados de rocío con sabor a adn.
Con movimientos que se repiten
al compás de mil sonidos,
todos unidos en una misma canción,
que mezclados con nuestras voces,
forman coros de interjecciones,
por todos conocidos.
Como los ciclos de las mareas, se
transcurren nuestros movimientos.
Solo se ve la piel en continua danza
y los músculos relajados,
luego de sentir que de mi sable,
solo ruedan gotas de olvido.
Despidiendo con el sudor,
el olor de mi victoria,
que se une a tu memoria,
de algo imaginado, solo
en sueños apasionados,
de vestal intocable.
Así triunfante desplomo mi
carga emocional, abrazándote
con todas mis fuerzas. Y besando
tu cuello repito las mismas palabras
te veo siempre de espaldas…

Paisaje

Despeja y abre bien esos caminos
que me guiarán a las puertas del cielo.
Abre bien esas puertas,
permite que la llama del ángel,
inunde con su luz, al edén de tu cuerpo.
Mueve tu cordillera rocosa,
alineada a mi brújula,
para que tus picos nevados,
se derritan con el calor de mis manos.
Que los valles que dibujan
en la tierra tu figura,
permitan que mi fuerza, los eleve
para rozarlos hasta la entrada
de mi arco iris, y así dibuje en ellos,
pinceladas de colores, que impriman
como un tatuaje eterno tu piel.
Que el brillo escarlata de tu volcán,
mezcle la lava ardiente de tu aliento,
con las palabras que brotan de mi boca.
Que el cristal de mis ojos,
derrame sobre tu esencia,
lagrimas de frescura,
con el sabor de la sal y el sonido
de la vida.
Y deje paso libre para la imaginación
de nuestro amor.

Descanso

Miro noche a noche,
al cielo rojo fulgurante,
descargando sobre mí
la lluvia y el viento.
Miro noche a noche,
durante las últimas noches.
Así igual es noche a noche,
durante las ultimas noches,
la imposibilidad de dormir,
cerrar los ojos y morir,
como noche a noche,
durante las últimas noches.
No puedo ver el cielo negro,
con sus luces destellantes,
como noche a noche,
durante las últimas noches,
me alejen de la vida un instante,
al igual que un perro errante,
me levanto y miro al cielo,
y así me desvelo,
como noche a noche,
durante las últimas noches.
Con la brisa de la madrugada,
que obliga a enrollar mi cuerpo
como un ovillo de lana,
esperando,
como noche a noche,
durante las últimas noches,
que la luz del sol ingrese
por mi ventana.