sábado, 27 de febrero de 2010

Desde arriba

Siempre oí decir que desde el cielo,
mueven los hilos de nuestra vida.
Tambien oí, que todos somos parte
de un juego, y que somos las piezas
de un ajedrez humano que disputan
una partida por demás burlona o macabra,
y porque no extremadamente complicada.
Lo que si puedo asegurar es que quien
esté moviendo mis hilos, o moviendo mis
peones, alfiles, torres o caballos, es un
aprendiz de albañil, que piensa que mi vida,
es la plomada y pretende construir una
pared que no me deje avanzar. O sino,
estoy enfrentando a Kasparov y a Fisher en
una estelar simultanéa.
Sería lo de menos en este caso, si mis hilos,
los moviera el maestro Najdorf, porque de ser él,
y caigo derrotado en la vida, sabré que he vivido,
y al mismo tiempo aplicado lo mejor de el y de mi.