domingo, 1 de agosto de 2010

15 Onzas

Un perfume espeso, pesado, excesivamente dulce.
Se corta el oxígeno trasponiendo el escudo protector
que rodea a la persona.
Parece como estar ahogándose en un florero gigante,
que solo tiene pétalos exprimidos, prensados, deshechos
de cálices, pólen y tallos muertos.
El olor se impregna en la piel, como la putrefacción
de un cadaver, pero con un perfume espeso, pesado,
excesivamente dulce...

Ventana

Volví a mi Bar,
como quien va a orar.
Pedí algo de beber,
como quien va a comer.
Calenté mi estómago,
como un simple vago.
Observé nuevas caras,
crueldades de una vida
dura y vapuleada.
Parejas como siempre,
desparejas dije siempre.
Platinadas y cincuentonas,
solteronas y burlonas.
Divorciados y asustados.
Solitarios fornicadores,
que alguna vez fueron campeones.
De un onanismo natural,
para ver si llegaban al umbral.
De una simple mutual,
que los cobije y proteja,
así no los aleja,
de la soledad maliciosa.
Y de una mente segura,
para que modelen como figuras,
en un desfile a beneficio.
Será que es un suplicio,
vivir aquí y ahora.
Pero no es la última hora,
hay mucho para dar.
No solo semen y sangre,
sino más en el amor y en la bondad.
Tiene que ser verdadero y espontáneo,
y todo en simultáneo.
Para no olvidar,
que en el absurdo de una vida,
todo se soluciona con mas vida.