lunes, 1 de marzo de 2010

Adios

Caminos. Un montón de caminos tengo frente a mí.
Caminos estrechos.
Caminos que se abren como las ramas de un árbol frondoso.
Hay caminos de tierra, Caminos de piedras que rompen
los cristales de los automoviles.
Caminos de colores. Hay caminos asfaltados. Hay caminos que
no conducen a ningun lado. Caminos sin salida.
Caminos con un sínnumero de señales.
Y yo estoy parado sin saber cual tomar.
Hay un poema famoso que habla del camino que no tome…
Así me encuentro yo ahora.
El camino de tierra no deja ver su forma por el polvo que el
viento levanta.
El camino de piedras, no me convence, no tengo auto, los cristales
no serian problema, pero si mis pies.
El camino de asfalto, con tan alta temperatura, haría que al poco
tiempo de transitarlo, deje huellas y mi propia osamenta adherida
como una mosca al alquitran caliente.
El camino que tiene colores, uno de ellos, no distingo bien que
tonalidad tiene, como que eso me lleva a desconfiar.
El camino que no me deja vislumbrar a donde me lleva, tampoco.
Descarto el camino que no tiene salida.
Solo me resta el que tiene muchos carteles, despintados, oxidados,
olvidados.
Creo que mi decisión recaerá sobre lo que la suerte indique.
A cara o cruz.
Si sale cara eligiré el que primero venga a mi mente.
Si sale cruz, me quedaré esperando que alguien me acerque a
la ciudad mas cercana.
Busco en mis pantalones si aún conservo esa moneda que durante
tanto tiempo me acompañó.
No la encuentro. Mierda!!!
Ya recuerdo, la perdí cuando salté del tren en movimiento.
Esta oscureciendo. Será mejor que me apresure.
Las primeras estrellas asoman a lo lejos. Luna llena habrá esta noche.
Al menos no estaré totalmente a oscuras.
Luces a lo lejos, logro divisar. Excelente. Se acercan rápidamente.
Le haré señas con mis brazos para que se detenga.
Eso. Así mismo. Heyyyyy.
Pero que pasa, está acelerando. Y yo en el medio del camino.
Altooooo!!!. No me escucha. Nadie me escucha.
No sentí nada. Solo una ráfaga de viento que nubló la poca
visión que tenía. Se detuvo. Gracias!!!
El conductor se acerca. Me observa. Ahora tomo conciencia,
que estoy tendido en el suelo de la carretera, sin una de mis
botas. Mi pantalón está rasgado. Siento la transpiración rodar
sobre mi rostro. Me seco con mi mano, pero noto que el sudor,
es espeso y caliente. Es sangre. Mi sangre.
Trato de agudizar la vista para ver el rostro del conductor. Solo
veo sus dientes blancos. Se ríe. Yo solo puedo extender mi brazo
que me duele intensamente y casi no tiene forma, apenas cuelga
del resto de mi cuerpo.
El conductor sigue riéndose, con una mueca ridicula, sin sentido.
Extrae de entre sus ropas un cuchillo que brilla en la noche.
Acerca el filo a mi garganta y al mismo tiempo me susurra al oído
dos palabras. Solo dos palabras…
“Adios Amigo”…y con el filo solo presiona en mi arteria y listo.
Tenía razón, era la despedida, mi despedida.
“Adios Amigo”…