lunes, 8 de febrero de 2010

Caprichos del destino

Las paredes de la cadena montañosa,
que forman un pasillo irregular, me
conducen obligadamente a un destino
incierto...
Como si fuera una juego de video,
oscuro, terrorífico, con suspenso,
donde cada recobeco, cada saliente
de la piedra, se convierte en una puerta
que te obliga a cambiar el rumbo...
Sin saber a ciencia cierta, si ese nuevo
desvío, será tu suerte o tu perdición...
No hay árboles. No hay vegetación
alguna que te permita una opción
diferente...
No hay nada. no hay signos...
Solo de uno depende esa elección...
Es así mi vida hoy. Llevo una mochila
pesada, pero aún tengo fuerzas suficientes
para seguir adelante...
Siempre algún contratiempo se presenta
adelante...
Como en los juegos de cartas, cada movida,
cada paso, es necesario meditarlo, para
evitar sinsabores...

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