No quiero escribirte…
No quiero nombrarte…
Ni siquiera deseo pensar en ti…
Temo en las noches, cuando
bajo los efectos del sopor, el cansancio
y los niveles de sueño atraviesan los
senderos de forma cíclica una y otra
vez del inicio al rem…
Aparezcas como la niebla, en las
madrugadas frías…
Aparezcas como las sombras,
cuando las nubes dejan de jugar
con el sol…
Aparezcas de la nada, y tu figura
se enfrente a mi…
Porque si así fuera, sabría que,
una vez más he perdido todo,
y se cumpliriá mi anatema…
Mujer a quien nombres…
Mujer a quien escribas…
Mujer a quien pienses…
Se vaporizará como las gotas
de rocío sobre las hojas…
Se diluirá en el éter como los
perfumes de las flores…
Se desvanecerá como el humo
del cigarrillo…
Y no tendrá más lugar en tu vida,
convirtiendóse en un simple recuerdo…
Por eso,
No quiero escribirte…
No quiero nombrarte…
Ni siquiera deseo pensar en ti…
lunes, 15 de marzo de 2010
Aspid
Mi boca siempre saboreó tus besos.
Los besos más dulces.
Los besos más sensuales.
Los besos más osados.
Pero también mi boca,
se ve obligada a escupir.
A escupir por el contacto mismo.
A escupir por el sabor mismo.
A escupir por el rechazo mismo.
Que sobre todo mi ser,
tu abrazo constrictor, me oprime
el alma.
Que sobre todo mi ser,
repta tu esencia, inundando de
veneno mi alma.
Que antes fue el alimento de
nuestra pasión, y ahora convierte
en necrosis y pare gusanos que
poco a poco consumen todo a su
paso, mi carne y mis huesos.
Así de sufrido es mi mal.
Así de lenta es mi agonía.
Así de pérfida es tu sonrisa,
que en las noches más frías,
tengo que soportar, no por el
clima hostil del tiempo, sino por
la maldad que representa todo
tu corazón de ofidio y que solo
el alejarme de ti, es mi sanación,
es mi comunión con la vida y
es mi salvación.
Posted by
CIRO
at
7:52 p. m.
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