martes, 20 de julio de 2010

Fósforos

Encontré en los caminos de la vida, un pedernal, de por sí intrigante, bello y radiante.
De formas voluptuosas, que el tiempo forjó a instancias de rechazos, recelos y venganza. Se parecía a una ninfa, una descendiente de Afrodita.
No tuve más que observar como sus destellos de belleza me atraían como nunca me había sucedido antes.
No dudé un momento en acercarlo a mi pecho. Oh Destino!,
que bien más preciado, me has presentado. Lo abracé fuertemente y besé.
Poseí su energía, sacié mi sed de alegría.
Froté su coraza, que el pasado había ocultado bajo capas de olvido y descuido.
Se sacudió como nunca antes, vibró y desparramó todo su potencial.
Encendí una y mil veces, el fuego de sangre y fluidos que ambos poseíamos, con los fósforos que llevaba conmigo.
Pero no advertí, que ellos se consumían y no se transformaban en cenizas. Sólo eran restos deformes, cubiertos de tizne, que dejaban marcas imborrables en mí. Uno a uno se acumularon en mi corazón. Traté de unirlos, pero no lo conseguí.
La piedra, claro, era solo una piedra, fría, que solo produce chispas según la ocasión.
No sin razón, caminando después, por los bosques más densos, pude ver en las noches frías sus luces. Había cientos de ellas.
Así comprendí que la vida, está llena de pedernales, que solo sirven para eso. Un tiempo, nada más que un tiempo, efímero, como el día.
El verdadero fuego lo poseen los héroes.
Yo mientras tanto sigo forjando mi futuro. Mi fuego eterno nunca se apagará, ni nadie lo malogrará.

Preguntas...Respuestas...


¿Cómo hace un escritor, un loco o un poeta, cuando no cree más en las letras?
Las famosas letras, que dan origen a las palabras, que de las bocas más fogosas, expulsan, sin sentido, ideas o sueños, que desaparecen en el espacio, sin llegar a ningún lado.
El oxígeno las consume y hace que se extravíen para siempre.
¿Será por eso, que yo escribo?
Escribo, Sí!!! , para no borrar con el aliento, los pensamientos y también mis sentimientos, de dolor, de pasión, de alegría o soledad.
¿Será por aquello que uno, como hombre, termina no creyendo en nadie, por más lágrimas derramadas o por miradas candorosas, que simulan brotar de sus cavidades, palabras, que a través de canciones o mensajes de amor, están tan vacías de verdad?
Yo, lo mismo, aún contra el viento más temido, seguiré, creyendo en las palabras.
Las letras, que el éter en ocasiones disuelve, también las mantiene por siempre, cuando salen del corazón.
La mente es poderosa, pero asimismo es traicionera y escandalosa.
Prevalece sobre la sangre, como la que circula en el reptil, pero también se vuelve caliente cuando el alma domina a las neuronas mas insensibles e inservibles, reflejándoles su pasión, a todo lo mejor que tiene la vida que son las palabras y el amor…