Aprender la Leccion
Sentí los nudillos duros, como acero, calientes como leños incandescentes, estrellarse sobre mi mandíbula.
Escuché el sonido de los huesos quebrarse en cientos de pedazos en mi interior.
Mi cuerpo se sacudió como una alfombra expuesta y vapuleada en el borde de un balcón de piedra, para quitarle el polvo y la suciedad acumulados, de años.
Así fui cayendo, en cámara lenta, mientras escupía partes de mi boca abierta, dientes, carne y sangre.
Mis ojos estaban abiertos como los ojos de buey de los barcos.
Dos tenazas, sus manos, me sujetaron de mis ropas y me levantaron como si fuera de algodón. Quedé flotando en el aire, como un ahorcado, balanceándose mi cuerpo, como una bandera de rendición, con apenas una leve brisa.
De momento, el hombre, clavó sus ojos sobre mi estúpida estampa y me dijo…
.- Miráte, observa en ese espejo y dime que ves.
Balbucié, como pude, algo ininteligible, monosilábico. Creo que respondí…
.- A mí.
.- Noo!!!, pequeño hijo de puta. No eres tú. Es la imagen que brindas a los demás. Eso es lo que tú ves reflejado en este espejo.
.- Dime que ves, hijo de puta, dímelo. gritó desaforadamente.
.- Mi alma, veo mi alma. dije yo, llorando y escupiendo coágulos de mi sangre.
Sin soltarme ni por un momento, apretó mi cara sangrante al espejo y solo me dijo…
.- Aprende, hijo de puta, que así como te ves, nadie te respetará.
Debes elevar tu espíritu.
Debes ser consecuente con tus actos.
Debes dejar de ser un maldito ingenuo.
Debes aprender esto muy bien, si es que quieres tener tus huesos sanos.
Debes confiar en ti. Sólo en ti.
Desecha lo inútil, lo necio, lo ridículo, lo descastado, lo irracional.
Vive con tu prosa, tu poesía, tus libros, tu alcohol, tu tabaco, pero no descuides tu alma.
¿Entiendes, hijo de puta?
.- Si, si. Entendí. dije yo, agotado totalmente.
Me depositó en el piso frío y húmedo. Acomodó mi cuerpo en una posición, que al momento no pude descifrar, fue en ese instante cuando me dijo…
.- Entonces, ahora rezaremos los dos ante este altar, que es la representación de la Vida, para que nada ni nadie, te desvíe de tu destino y de lo que tienes que ser.
.- Reza conmigo…
Iba a santiguarme por acto reflejo, cuando desperté todo sudado y con mi respiración agitada. No podía gritar. De mi garganta, no salió ningún sonido. Me sentía ahogado. Respiré suavemente. Mi corazón se aquietó. Mi mente se aclaró. Logré ponerme en pie y aún un poco atontado, como si hubiera bebido mucho la noche anterior, y me dirigí al baño.
Era todavía noche cerrada, pero el instinto rutinario, hizo que encendiera la luz. Cuando iba a apagar el interruptor, giré mi cabeza y enfrenté al espejo.
Fue el último movimiento que hice, estaba petrificado viendo mi rostro. Era una masa informe. mi boca parecía…algo difícil de explicar con palabras.
No pude decir ni pensar nada más. Sólo sé que ese fue el primer día de mis últimos días por venir.
Y todo fue distinto. Todo…
