jueves, 13 de mayo de 2010

Aves

Fue un bello viaje.
De tantos días como de pocas noches.
Se terminó cuando el barco llegó al
puerto.
Desciendo la rampa que depositará
mis pies en el adoquín resbaladizo.
Un viento frío y la lluvia, me sacuden
sin que nadie me espere.
Solo estoy otra vez, como antes, como
siempre.
Debí saber que solo era un bello viaje.
Que mi boleto tenia fecha de regreso.
Nunca tomé en cuenta que mi ingenuidad
y mi corazón serían mis propios enemigos.
Abro mi pecho en medio de la tempestad,
y salen de esa cavidad, cuervos volando,
deformes y negros, que con sus graznidos
y el ruido de sus alas me hacen estremecer.
Es algo ciertamente diabólico, el viento frío
y la lluvia no hacen mas que acrecentar
mi dolor.

Caminando

Es hora de regresar a la calles de mi ciudad.
La noche con su Luna brillante, me aguarda.
Las siluetas de curvas sinuosas, como las
diagonales de La Plata y Paris, se esconden tras
los bosques espesos, rodeados de pocas luces,
que cumplen su objetivo como vigilantes nocturnos.
El humo y el alcohol, los libros y las horas, están
ansiosos, tanto como el papel y el lápiz. Las palabras
encenderán el fuego que me dará calor este invierno.
¡Aguardenme!, ya estoy llegando...
El viaje no es largo, son mis pasos lentos que están
disfrutando del paisaje.
¡Abrazenme! por favor, necesito la fuerza que haga
circular mi adrenalina por las venas tapadas de
amores inciertos, frialdad ártica de glaciares con
carne y huesos.
Diatribas sobre la existencia humana, me hacen arder
el garguero como el peor y mas barato whisky.
¡Denme! por favor, de beber lo mejor, no escatimen
en medidas vigiladas por ojos mercantilistas.
¡Aguardenme!, ya estoy llegando...

Deber ser así

Miro y solo veo circuitos eléctricos. Como si hubieran
lobotomizado mi cerebro, y lo extrajeran de su cubil,
para análisis pormenorizado, sobre una mesa de
mármol, de una cocina hogareña.
Tiene tantos colores, que mi vista, se entorpece al
tratar de descifrar, cual conexión es la que corresponde,
y si es la correcta, para hacerlo funcionar.
¡Madre de Dios!. Como es que esto puede ser posible,
si es solo un cerebro, no un motor de ingeniería
industrial.
De solo imaginar mi corazón asi expuesto, de la misma
forma y manera, me aterra.
¿Estará vacío con solo la sangre que lo hace latir?
Pierdo y me quitan las emociones día a día.
Me vuelvo torpe, inválido, inútil. Ni la ayuda de un
lazarillo o un bastón con empuñadura de marfil, servirán
para mantener la rigidez de mi esqueleto.
Me sigo cayendo. No dejan que pueda caminar, ni
siquiera mas de un simple contrato de trabajo temporal.
Ya no quiero mirar hacia atrás. El fuego y el humo, de todos
mis sentimientos, son quemados en la hoguera, de los días
y las noches que se consumen con ellos.
¡Get Fucked! dice la letra de una canción, tiene razón.

Voz


Calíope, Musa mía...
¿Que ha ocurrido con tu
voz?
Has callado esos tonos tan
dulces y sensuales.
Calíope, Musa mía...
Me siento sordo en este
mundo ruidoso, hostil y
desagradecido.
Calíope, Musa mía...
Cada vez que me hablas, yo
floto, como un colibrí, en
el aire.
Calíope, Musa mía...
No puedo sentir el movimiento
de mis alas, pero sí, suspenderme
ante tu belleza, tu cuerpo, tus
besos y caricias.
Calíope, Musa mía...
Eres como una flor, de las mas bellas,
la más colorida y delicada.
Calíope, Musa mía...
Bebe del agua de la vida, aclara las
cuerdas de esa guitarra que es la
única que tiene sonidos
incomparables.

Cadalso


Despierta ser inanimado,
la resaca te impide ponerte en pie.
¿Que creías hombre incredulo, que la
vida era fácil?
Iluso de ti, eres un hombre adulto.
Pareciera que no has sabido interpretar
los designios del Infierno.
Tu mismo, hombre ingenuo, beodo de
amor, deberás engullir, estos versos
lapidarios.
Tu mismo te ofreciste como sacrificio, ante
el altar de los sentimientos.
Pues entonces hombre sabio, tienes que
aceptar tu condena y no olvides tu
anatema.

Oh! Euridice...



Oh! Euridice...
Te has desvanecido por mi
deseo irrefrenable...
Oh! Euridice...
Como pude no tener temple,
si sabía que esto sucedería...
Oh! Euridice...
Mis lágrimas a los Dioses,
solamente los entristece...
Oh! Euridice...
Su orgullo y su soberbia,
les impide volverte a la vida...
Oh! Euridice...
Yo, tu Orfeo, de rodillas
me postro en la tierra...
Oh! Euridice...
Yo, tu Orfeo, separo las piedras
del humus, en busca de las semillas
que germinan con tu muerte...
Oh! Euridice...
Yo, tu Orfeo, aqui me quedo...

Adios...


Si mi vida, me dijiste Adios...
Un adios inconcluso, un adios
con lamentos...
Un adios sin fundamentos...
como decir adios, cuando esa
despedida es cruel y lastimosa...
Busco en las páginas del libro de
mi vida, y veo gotas de diferentes
tamaños y tonos, de sangre roja,
sangre negra...
Negra como una reja de jardín que
protege o enluta la belleza de sus
flores con enormes crespones...
Con silencio se inscribe la atmósfera,
dando su presente, justo detrás del
sol, la soledad...
Siento esa mueca burlona, llamándome
como una madre a su hijo...
Su voz es triste pero su sonrisa es alegre...
Mi cuerpo tiembla cuando me cobija bajo
su capa de ardor, de dolor y sufrimiento...
Con sus púas, similar a un alambrado de
campo, que vigila celoso, la tierra sembrada
de trigo y maiz. Alimentos del hombre...
Si mi vida, me dijiste Adios...
Un adios simple, un adios para solo
recordarme que no eres tú, es tu Yo el
que lo dice...
Si mi vida, me dijiste Adios...

Perro


Perro, sabes bien que las calles están desiertas.
No hay sobrevivientes.
Perro, con cerebro de humano estás solo.
Madura un poco, bestia creada con tierra podrida,
llena de gusanos y huesos de otros cadaveres
putrefactos.
Perro, sabes bien que debes recorrer mil
laberintos y no tienes las alas de Icaro para huir
y salvarte.
Solo tienes tus piernas, ni la inteligencia te
ayudará, te la ha nublado el amor.
Perro, sabes bien que las hienas se rien, al
verte así, deambular, como un muerto viviente.
Perro, no te preocupes, estás solo.
Nada ni nadie se cruzará en tu camino, para
saludarte ni para congraciarse con tu sencillez
e ingenuidad.
Perro, eres un marginal de Eros. Eres un vulgar
esclavo de Venus.
Perro, solo sirves para dar placer, no para que
te amen.
Perro, ve y busca refugio en los brazos de la
Soledad y muere al lado de ella.