Mareas Emocionales
Retornan las convulsiones. Se me llena el alma de nostalgia y melancolía. Es como agua sucia, que se filtra por las cavidades de mi corazón.
Pongo esfuerzo por olvidar. Me cuesta más que respirar aire puro en las afueras de la ciudad.
Me acostumbré a repartir mis horas en el tedioso trabajo, en la contemplación de rostros que viajan hacia destinos diversos, con las miradas perdidas, envueltos por mortaja, quizás similares a las mías. O con ojos cerrados, orando a un Morfeo efímero, pero que te sacude, para que no olvides que sigues con las mismas angustias y alegrías que hace sólo minutos.
Soy por momentos una matriz que genera óvulos de pasados enfermizos, estériles. Óvulos que nunca recibirán el espermatozoide que los fecunde.
¿Quién puede crear vida de lamentos y tormentos extemporáneos, cuando debe erguir su cabeza y decir…hasta que llegué?
¿Por qué extender el sadismo como un cireneo sin fe, un impío, que sólo por pretender devorar una mesa llena de suntuosos títulos de libros eruditos, cree borrar la desesperanza que le ataca como una tos que le sobreviene de momento, pero que es generada por el mismo?
No puedo actuar o convertirme en un lisiado, cuando tengo mis posibilidades de salir adelante bien definidas, para que todo sea distinto.
Estaba bien. Tranquilo. Convencido realmente de tener una cierta paz relativa en mi interior. El dolor apareció de nuevo. Valor no poseo. La soledad y la carencia de afecto me aprieta, me produce dolor en el espíritu. Me ahoga. Me hundo nuevamente. No quiero entregarme por nada del mundo. No es mi hora. No es mi salida.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario