sábado, 20 de noviembre de 2010

Mirada

Frente a mí tengo tus labios rosados, temblorosos.
Mis dedos, los acarician, suave y delicadamente, escuchando
como oídos atentos, tus palabras llenas de emoción…
Mi parpadeo se aquieta, mis ojos se centran en ti,
empañándose con las lágrimas del encuentro.
Atrás, muy atrás, está la desdicha y el pasado sin amor…
Hoy estás aquí. Libre y en paz contigo misma.
Libre y en paz con la vida…

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