Espejo
Resurjan en la superficie de todos los mares
los cadáveres de la tristeza,
la soledad y la pereza.
Por los crímenes cometidos,
el hombre asesino,
malicioso y mezquino.
Interpuso ante sí,
el egoísmo al saber,
lo material al deber,
la traición a la lealtad,
la avidez a la bondad.
¿Cuántas vendas necesitas quitar
de tu ojos, hombre obtuso?
Estás agonizando entre toda esta
Podredumbre. Hueles a estiércol.
No eres más que un despojo de
Vicios y pecados.
Redíme tu corazón. Mira a tu alrededor.
Ponte ante un espejo y como dice Miller,
mira en él con los ojos cerrados. Ahí y en
ese momento es donde apreciarás quien
realmente eres.

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