No quiero escribirte…
No quiero nombrarte…
Ni siquiera deseo pensar en ti…
Temo en las noches, cuando
bajo los efectos del sopor, el cansancio
y los niveles de sueño atraviesan los
senderos de forma cíclica una y otra
vez del inicio al rem…
Aparezcas como la niebla, en las
madrugadas frías…
Aparezcas como las sombras,
cuando las nubes dejan de jugar
con el sol…
Aparezcas de la nada, y tu figura
se enfrente a mi…
Porque si así fuera, sabría que,
una vez más he perdido todo,
y se cumpliriá mi anatema…
Mujer a quien nombres…
Mujer a quien escribas…
Mujer a quien pienses…
Se vaporizará como las gotas
de rocío sobre las hojas…
Se diluirá en el éter como los
perfumes de las flores…
Se desvanecerá como el humo
del cigarrillo…
Y no tendrá más lugar en tu vida,
convirtiendóse en un simple recuerdo…
Por eso,
No quiero escribirte…
No quiero nombrarte…
Ni siquiera deseo pensar en ti…
lunes, 15 de marzo de 2010
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