lunes, 15 de marzo de 2010

Aspid

Mi boca siempre saboreó tus besos.
Los besos más dulces.
Los besos más sensuales.
Los besos más osados.
Pero también mi boca,
se ve obligada a escupir.
A escupir por el contacto mismo.
A escupir por el sabor mismo.
A escupir por el rechazo mismo.
Que sobre todo mi ser,
tu abrazo constrictor, me oprime
el alma.
Que sobre todo mi ser,
repta tu esencia, inundando de
veneno mi alma.
Que antes fue el alimento de
nuestra pasión, y ahora convierte
en necrosis y pare gusanos que
poco a poco consumen todo a su
paso, mi carne y mis huesos.
Así de sufrido es mi mal.
Así de lenta es mi agonía.
Así de pérfida es tu sonrisa,
que en las noches más frías,
tengo que soportar, no por el
clima hostil del tiempo, sino por
la maldad que representa todo
tu corazón de ofidio y que solo
el alejarme de ti, es mi sanación,
es mi comunión con la vida y
es mi salvación.

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