jueves, 13 de mayo de 2010

Caminando

Es hora de regresar a la calles de mi ciudad.
La noche con su Luna brillante, me aguarda.
Las siluetas de curvas sinuosas, como las
diagonales de La Plata y Paris, se esconden tras
los bosques espesos, rodeados de pocas luces,
que cumplen su objetivo como vigilantes nocturnos.
El humo y el alcohol, los libros y las horas, están
ansiosos, tanto como el papel y el lápiz. Las palabras
encenderán el fuego que me dará calor este invierno.
¡Aguardenme!, ya estoy llegando...
El viaje no es largo, son mis pasos lentos que están
disfrutando del paisaje.
¡Abrazenme! por favor, necesito la fuerza que haga
circular mi adrenalina por las venas tapadas de
amores inciertos, frialdad ártica de glaciares con
carne y huesos.
Diatribas sobre la existencia humana, me hacen arder
el garguero como el peor y mas barato whisky.
¡Denme! por favor, de beber lo mejor, no escatimen
en medidas vigiladas por ojos mercantilistas.
¡Aguardenme!, ya estoy llegando...

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