sábado, 7 de agosto de 2010

Oda

Humos grises de cielos cargados con lágrimas…
Humos azulados hinchados con alucinógenos
inspirativos…
Emociones intensas, ojos cubiertos por capas
delgadas de cristales líquidos derretidos en
casonas inmensas, en el Murano antiguo,
expanden mi corazón con latidos que elastizan
mi pecho hasta casi perder la razón…
OH Razón, OH Montañas Mágicas, albergue
de los Dioses…
Escuchen mis plegarias, mis alegrías, mis
lamentos de guerrero maduro…
Resuenen los cielos, exclamen sus palabras
con relámpagos eternos…
Iluminen mi alma perdida en la oscuridad
de los caminos de esta Vida…
Mi única Vida…
Mi última Vida…
¡Inmortales!...
¡Vivid!...
La inmortalidad que inspiran mis letras…
¡Sentid!...
El clamor por este Amor sincero…

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