martes, 17 de agosto de 2010

5 Minutos...nada más

Llegué 5 minutos antes de lo previsto. ¡Menos mal!
El andén es el número 5. Mi andén. Está a la derecha,
a sólo 5 metros de donde me encuentro ahora.
En mi reloj marcan que faltan 5 minutos para la medianoche.
En otros 5 minutos, partiré en la formación que según el
número de su locomotora termina en 5.
Voy con destino incierto. A mi exilio definitivo.
Y una vez más, repito la fecha de mi partida.
Un día 5 de un mes 5. Exactamente como 5 años atrás.
Pero en esta oportunidad es para no regresar jamás.
El boleto de tren es de ida solamente. Solo llevo conmigo 5
pertenencias. 2 valijas, 1 bolso de mano, y 2 guantes.
Dejo tras de mí todo. Todo mi pasado me deja a mí.
Me despedí ya de quienes lo merecían. Fue de sólo 5 personas.
Mis 2 hijas y mis 3 amigos.
Mis 2 hijas no sufrirán esta vez, tienen su vida encaminada
hacia un futuro próspero y beneficioso para ellas.
Mis 3 amigos no necesitan, ni de mis consejos, ni de otras
situaciones que puedan considerarse impostergables. Siguen
en su búsqueda de un bienestar como cualquier otro mortal.
Ya no tengo mucho más que hacer aquí. No queda en mi
corazón lugar para arrepentimientos.
¡Adiós Buenos Aires!
Adiós para siempre.
Nunca existió un siempre, sólo fue un hoy y un día posterior.
Ni siquiera un mañana.
Así fue todo lo mío. Un hoy y otro día siguiente y una misma
Mañana.
¡Adiós!

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