viernes, 21 de mayo de 2010

Visión




He visto a lo largo de todo este tiempo, que lo que acaricias con tus manos, lo que besas con tus labios, y lo que tu sexo engulle como una planta carnívora, se convierte en mariposas de múltiples colores. Mariposas de tamaños y formas variadas, a cual más bella e incomparable por sus colores y dibujos.
Esos seres animados, que, como si fueran pequeños átomos que viajan, danzan y se mueven por todo el entorno que nos rodea, son concebidos por tí. Con la magia de todo tu encanto, como el éxtasis que los ojos contemplan y sienten cuando presencian esa lluvia de fuegos de artificio, cada vez que un nuevo año comienza, con toda la fe y la esperanza que está implícita en todas y cada una de las plegarias y ruegos al cielo, que pontifica uno mismo en esos momentos.
Es por eso que te amo, Princesa del éter. Es por eso que tengo devoción por ti, Princesa de mis sueños.
Porque yo a lo largo de esta vida..., todo lo que mis manos rozaron, lo que mis labios besaron y lo que mi sexo penetró, solo me trajo y me llevó a la discordia, a quedar atrapado en vientos y lluvias torrenciales, continuas tempestades, experimentar dolor, desgracias y ser encadenado a la soledad.
Solamente en el instante de la concepción, que los Dioses, distraídos o cómplices, me permitieron realizar, pude sembrar mi descendencia en la tierra. Semillas que crecen bien fuertes, sanas, puras, bellas.
Y ahora, en la plenitud de mi existencia, en la madurez de mi vivir, contigo a mi lado, todo es distinto, todo tiene más de un sentido, más luz, mayor nitidez al fijar mis ojos, mi cuerpo y mi espíritu, en algún objetivo concreto y real.
Porque es saber que puedo volver a ver. Salir de la ceguera, luego de trasponer, las brumas y las densas nieblas de la orografía del tiempo.
Porque es saber que puedo volver a creer. Que de la vida se obtiene más vida.
Porque es saber que puedo volver a caminar. Con los primeros pasos de un niño, con los pasos firmes de un hombre, después de transitar y tropezar por tantos senderos y caminos difíciles y complicados.
Porque es saber que puedo volver a comer. Alimentarme con el sustento de la Paz, la Felicidad, y la Alegría. Esa trilogía, esa trinidad que también es Santísima.
Por eso he sido tocado por tus manos, he sido besado por tu labios y he sido devorado por tu oasis.
Es toda esa conjunción de destellos que se reflejan en el firmamento lo que produjo mi resurrección.

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