Estelas de Luz
La verdad bruta, salvaje y descarnada,
fue como un duro golpe a mi quijada.
Desapareció mi sonrisa por un instante,
como el dolor desaparece con un calmante.
El sueño y mi cansancio se abrazan como
un sedante. Y caigo redondo al suelo,
solo me cubren los velos,
de la vergüenza y el rechazo,
tendido quedo sin más que un flechazo,
que atravesando mis pulmones,
deja escapar el aire de ilusiones,
que mi corazón había creado,
y que instigado, seducido y masacrado,
por la astucia y la venganza,
de una vida ajena de la que no fuí parte,
no fui juez, ni fui cómplice.
Solo aparecí de frente,
con mis versos y mi semblante.
¿Fue un crimen tan arrogante,
que mi mente se adelante?.
Si yo solo quise amarte,
de una manera diferente,
bellos pensamientos tuvo mi mente,
a lo largo de este tiempo,
no se ya si fue un acierto,
demostrar en demasía.
La vida es cruel y olvida,
que muchos somos inocentes,
a las fatalidades ajenas,
solo me quedan las penas,
que muy pronto serán como las velas.
Que serán derretidas por los días y las
noches de recordarte, pero que nunca
se apagarán por olvidarte.

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