lunes, 29 de noviembre de 2010

Viaje

Hace mucho tiempo, una mujer que pasó por mi vida, me regaló con emoción y alegría una moneda de oro. Sí, una bella y reluciente moneda de oro. Esa moneda estaba engarzada también en oro, y con todo ese montaje, la colgué sobre mi cuello, luciéndola con orgullo.
El tiempo siguió su curso. Esa mujer ya no forma parte de mi presente. Quedó lejos. En el recuerdo y casi en el olvido.
La moneda terminó, guardada, en una pequeña caja de cuero, forrada con terciopelo púrpura.
Pero una vez leyendo un libro de mitología, supe que los antiguos, tenían por costumbre, cuando un ser querido o un camarada de armas moría, se le colocaban dos monedas de oro sobre sus ojos. Esas monedas serían el precio que debía pagar el muerto, su alma, para cruzar el río que separa el submundo de la vida. Y justamente es a Caronte a quien debía entregársele ese pequeño tesoro. Para que lo cruzara a través del río que lo depositaría en la otra orilla de su nueva existencia. De lo contrario, el espíritu del muerto, vagaría por la eternidad.
Ahí fue, que tomé conciencia una nueva realidad.
Ahí también, descubrí que no querría que mi alma vague eternamente, perdida, por lugares desconocidos.
Entonces fue que tuve un sueño…
En él me pude ver, sentado, frente a una mesa tapizada de un rojo sangre y la moneda que yo tenía, situada en el centro de esa mesa, iluminaba el cuarto en el que me encontraba.
De forma súbita, una voz, femenina, suave, dulce, pero al mismo tiempo con un tono firme, me dijo lo siguiente…

-Ya eres adulto, has transitado parte del camino que elegiste...para ti…- y prosiguió:

-Aquí no se te va a juzgar por tus hechos…aún…dijo la Voz, continuando:

-Debes tener en cuenta esto…El día que una mujer te regale otra moneda de oro…Tu hora habrá llegado. Debes tener todo listo para emprender el viaje…Sólo eso, no lo olvides…
y terminó con esta sentencia:

-No temas, aquí estaremos esperándote, para que inicies el viaje…

Desperté, sobresaltado, bañado en sudor, pero no estaba asustado.
Fue un aviso. Y como dicen…”el que avisa no es traidor”…
Es por eso que cuento esto:
Cuando llegue mi hora quiero llevarme estas cosas, tangibles, pero se que se desmaterializaran como yo y las tendré conmigo:
Las flores del Mal de Baudelaire
Los poemas de Bukowski
Un paquete de cigarrillos
Una pequeña botella de escocés
Un disco de Jimi Hendrix
Un disco de Wagner
Nada más. Para que más…
Avisado estoy, prestaré mucha atención de ahora en más…jajaja!!!!
Amen Chicos….siempre Amen!!!

viernes, 26 de noviembre de 2010

Diario del día

Buenos Aires, 24 de Noviembre de 2010


Este es un nuevo paso. Desde luego hacia delante. Tengo mucha expectativa en la superación. Tengo Fe y al mismo tiempo mucha emoción contenida. Es un corte definitivo. Una puerta que se cerró definitivamente. Se abrirá otra, no tengo dudas, así tendrá que ser.
De mi depende.
Sólo quiero dejar mi alma tormentosa para siempre.
Refugiarme en la vida. En todo lo que ello implica. Cielo, Tierra, Aire y Fuego.
Luchar y recuperar el que fui una vez.
Borrar los deslices y lo que se trasluce de mi corazón y mi alma.
La mueca y la tristeza reflejada en mis ojos.
Siempre.

A partir de ayer...

A partir de ayer aprendí, o mejor dicho comienzo de nuevo a caminar.
Es una rehabilitación lenta pero totalmente beneficiosa.
La atrofia de mi músculo aurículo-ventricular me tenía a mal traer, desde hace mucho tiempo.
Tengo mucho ánimo en salir definitivamente del encierro emocional en el que me encontraba.

Superé a empujones ( yo creo que me empujaban de adelante, de frente, no desde atrás como se suele hacer a modo de incentivo ), las trabas ( que fea palabra que se presta a confusión, para una realidad nuestra jajaja ) o los excesos mentales que Yo me imponía.

No se si fue miedo o cobardía, quizá la parálisis que padecía es o fue ( me conviene usar el pasado del verbo, creo que refleja mejor la decisión no? ) producto del mismo corazón que me impedía desprenderme del dolor que tenía incorporado y que se alimentaba como un parásito de mis sentimientos ( una vulgar tenia saginata espiritual, pero no deja de ser un parásito ).

Es duro decir Adiós, y más fácil decir Hola, escribí una vez.
Cerrar con cuatro llaves todo el pasado.
Encontré los ojos de las cerraduras, oxidados estaban los mecanismos de cierre, pero funcionaron.

Escuché los otros días una letra de un tango que decía mas o menos así……”Ahora te encuentras, detrás de las puertas de mi pasado”….
Maravillosa expresión resumida de la realidad.

Pero como todo en la vida, tiene peros…..
Tuve que guardarme por respeto y lealtad a otros ( por secretos revelados ), palabras, que en otras circunstancias aliviarían aún más el descargo o desahogo, el peso que llevaba mi alma, al quitarme todo, extirpando todo.

Lastimar con las palabras y perder una amistad, por querer satisfacer mi ego, no fue nunca mi estilo… ¿porque debería cambiar ahora?...
Borro esas humillaciones recibidas, que se las lleve el viento y el tiempo, y …mejor me quedo con Luci…como decía Pappo.
Jajajaja!!!!!!!!!!!

Amén Chicos….siempre Amén.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Mirada

Frente a mí tengo tus labios rosados, temblorosos.
Mis dedos, los acarician, suave y delicadamente, escuchando
como oídos atentos, tus palabras llenas de emoción…
Mi parpadeo se aquieta, mis ojos se centran en ti,
empañándose con las lágrimas del encuentro.
Atrás, muy atrás, está la desdicha y el pasado sin amor…
Hoy estás aquí. Libre y en paz contigo misma.
Libre y en paz con la vida…

Imagen

Oh! Calíope, tu tierna y dulce voz, se ha diluído en el estanque de agua con flores, como el azucar en mi boca…
Un sabor acaramelado aún conservo en mi sangre…
No hay olvido en mi piel ni en mi corazón…
Las columnas de piedra que adornan mi jardín, están desnudas por el invierno, sembrado está el piso de hojas secas, son las
lágrimas de los árboles y arbustos de tan variadas especies, que forman un público inquieto…
Emiten sonidos elegíacos porque tú no estás, para darles a ellos un espectáculo de color y perfume, adelantando si se pudiese, la primavera de mis canas, derritiendo las nieves de la soledad…
Los arroyos circundantes, regados por el agua fría y cristalina, cantan en coro, alegres melodías de vida y libertad…
Las lluvias se avecinan a lo lejos, con compases de pianos melancólicos, esperando que la salida del sol, eludiendo a las nubes, ilumine la tierra, con brillosos colores de un carnaval alegre y feliz…

Insomnio

En una de mis tantas noches de insomnio…apenas iluminado por la braza encendida de mi cigarrillo, y rodeado de silencio y oscuridad, una voz. Mi voz del Yo consciente, me susurraba suavemente estas palabras…
¿Te has puesto a pensar detenidamente que el alcohol es, en su justa medida, la bisagra entre la realidad y la angustia?...
¿La soledad y el dolor?...
¿La misericordia maldita y el pensamiento filosófico?...
Al reflexionar sobre esas palabras, compruebo que no es desinhibición lo que el alcohol produce en mí. Sino que hace el efecto de ese oscuro encanto que es la falta de sentimiento alguno. Mudar la apariencia inofensiva que uno pueda traslucir, en un frío sólido.
Se abre el corazón dejando escapar los más intensos y más espontáneos pensamientos que un hombre pueda expresar.
Se transforma la mirada concentrada, en la pureza de la libertad, sin remordimientos.
Una piedra de cantera…Única en su especie…
Un mármol que hace las veces de piel, protege como escudo, las emociones, como la misma verdad.
¡Oh Dioses!, permitan que llueva ajenjo sobre mi cabeza…

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ni que fuera Dios...

Ni que fuera Dios…
Esa arrogancia y soberbia de querer abrazar a todos al mismo tiempo. Inmiscuirme en sus tragedias, con el afán de ayudarlos, cuando la realidad de mi corazón, sólo quiere más cal y arena para petrificar ese músculo y así tapar, sepultar como a un cadáver, sus despojos, mis despojos de angustia que mi alma posee.
Pero eso no basta…
Siempre quedarán huesos, después que los gusanos se sacien de esa tristeza hecha en carne, mientras, el dolor continúa.
¿Y luego que?...
De esos restos óseos, sólo el fuego es capaz de eliminar los rastros. Claro, las cenizas, son simple polvo, abono fecundo.
Pero…
¿Quién las esparcirá por la ciudad, el campo, el mar o los ríos, para que desaparezcan por siempre?
¿Que ironía no?...
Siempre uno necesita de alguien, para una tarea así. Que sepa lo que es compartir, lo que es vivir, lo que es morir de a poco. Sentir las brazas de la soledad.
No cabe duda…
Ni siquiera el hombre solo, único poseedor de esta tierra. El único nexo con los Cielos, puede hacer algo tan simple como volverse polvo…

viernes, 12 de noviembre de 2010

De mal en peor

Que fácil me ahogo en mis pensamientos. Que fácil encuentro el suicidio mental en momentos así.
Durante el último tiempo he leído innumerables veces, al suicidio como palabra, como acción, como resolución a lo angustiante y frustrante de la vida. Un corte del futuro. La salvación mefistofélica. La salida y la liberación. La entrada... ¿A dónde?, escapar como un poseído.
A veces los hombres, como los leones del zoológico, están viviendo en una jaula diferente, pero jaula al fin.

Silencio

Me siento muy solo. El silencio que está alrededor mío es abrumador.
Pesado como una niebla densa, cargada de humedad. Aceite sobre la piel, que no deja pasar el sudor.
No tiene olor. No tiene un perfume característico. Pero huele a desamparo.
Desconozco como es el olor, que algunos dicen, que tiene la muerte cuando ronda a un hombre. Pero sí puedo decir, que la fragancia de la soledad es dulce, narcotizante. Uno percibe esa sensación de mareo, donde el eje de tu cuerpo se balancea involuntariamente.
Te envuelve como un manto púrpura, al mismo tiempo, inmisericorde. Una especie de mortaja humedecida en óleo, que se adhiere a tu piel, poco a poco a tus músculos y miembros, hasta anudarse, por si sola, tensa y firmemente se cierne sobre tu garganta, ahogando, maliciosa y cruelmente tu voz con la consecuente falta de irrigación de sangre a tu cerebro.
Es allí, en ese momento, en que bajas los escalones. Desciendes a una profundidad que una puerta inmensa, te frena el paso. Es la puerta de tu alma. Al abrirla y trasponer el umbral que te separa de la realidad, es cuando entregas consciente, tu vida. Sí, tu propia vida, esa estrella que es la de tu espíritu.
Y sólo tú, puedes librarte de ese abrazo. De ese susurro sensual, que no se aleja de tu corazón. Te abruma, te borra los rasgos suaves de tu rostro, comienza tu metamorfosis, hacia una expresión de locura. Tu mirada no será nunca más la misma.
Desprende con todas tus fuerzas esa estrella. Arráncala de tu pecho. Contémplala entre tus manos. Aprecia su brillo y su calor. Apriétala bien fuerte en un puño. Elévalo al cielo y pide por la liberación. Nunca te entregues.
Yo lo hago y lo seguiré haciendo día a día, noche a noche…

lunes, 8 de noviembre de 2010

No extraño

No extraño tu mirada, tus ojos, su color se desdibujó en mi memoria.
No extraño tu rostro, sólo una foto le devuelve forma pero no consistencia.
No extraño tus manos, cierro mis ojos por imaginarlas pero sólo se ven dedos entrelazados, palmas que uno no mira casi nunca.
No extraño tus besos, los labios se secan con facilidad.
No extraño tu piel, el sol cambia y crea espejismos en mi arcón del pasado.
No extraño tu cuerpo, las calles están llenas de mujeres y mis ojos no resisten la tentación de tallar esas nuevas figuras tan bellas y tan ajenas.
Lo único que extraño es tu Voz.
Fue tu Voz la que me cautivó.
Se que el viento se llevará con el tiempo ese sonido.
Por ahora sólo tengo en mis oídos la melodía de tu Voz.
Por eso sólo extraño tu Voz.
¿Cómo es posible que de todo lo tuyo, sólo tu Voz me haya quedado?

lunes, 1 de noviembre de 2010

Pesadillas

He recurrido a los libros, como un ebrio por el arte. Desechado el alcohol, que ahoga mi angustia. Me rescataron de este mar de despecho las letras universales.
Mantengan firme mi espíritu, su prosa, sus novelas, líricas poesías, elegías a la muerte del alma.
Búsqueda implacable, como una ley verdadera, que no se oculta y espera la justicia de la emoción.
Necesito la contención de un afecto inquebrantable, que no me juzgue por lo tengo, y me ame por lo que soy y por lo que valgo.
Un desespero de cariño anuda mi garganta, como un cuello de bodas.
El sudor invade mi frente. Ruedan como brillantes, robadas por ladrones furtivos.
Quisiera borrar de mis ojos la mirada extraviada, que no me conduce a nada y ningún sitio en particular.
Sólo avanzo lentamente hacia la entrada de la locura. Una fosa profunda se antepone en mi camino. Saltar debo para no perecer como un suicida angustiado y atormentado.
Valor tengo en la vida.
Estrellas y luna siguen mi visión triste y oscura, como el monte en verano. La selva solo brilla cuando el agua de las lluvias riega sus raíces.
Mis ojos y mi boca, mi aliento sigue acongojado.
El corazón esta crujiente, salido de lugar y lacerado.
No debo llorar. Sí, no he llorado aún, por lo que viene.
Despertar, es lo que quiero, de este sueño infernal.
Vencer mi objetivo es el mal.
Sólo busco tener paz en este final…