A tí
Como se vuelve a la normalidad, cuando toda la fecundidad
de un amor pereció.
De manera extraña nació, un momento de mi vida
lleno de ilusión y alegría.
Capáz que todo no existió, sino que mi corazón soñó,
una noche de sudor, derramando el agua
de mi candor.
Buscando un horizonte que se convirtió en un monte,
poblado de árboles y pastizales, que mis ojos
sin cristales no me dejaron ver.
Oh mente, solo hay un pensamiento, demente de momento,
así me siento ahora, es difícil saber la hora, el día y la verdad,
para cuando la ansiedad domine la quietud de una multitud,
de idas y venidas, por las calles de la vida, en esta bendita
ciudad.
Hablar, habla cualquiera, pero la esencia de un comentario
es muy frágil cuando no hay elementos, de experiencias vividas,
que permitan, ser objetivos, claros y concisos, para una mayor
comprensión.
Este humilde servidor, del amor y las letras, espera que el
Sol apunte sus rayos, hacia el camino correcto.
Nadie cortará con un adiós, mis ideas, ni los sueños
de poeta.
Podré quizás vivir como un anacoreta, aislado y solitario,
pero siempre tendré en mí, la salud y la fortaleza,
de saber que nunca claudiqué de lo que siempre prediqué,
la paz y la felicidad más allá de todo lo material, inclusive del
futuro mismo.

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