sábado, 31 de julio de 2010

A vista de pájaro

No tomé conciencia aún, que nuevamente fui vomitado a las calles de mi ciudad.
Caminé en la noche, de azul negra, fría, desnuda y estrellada.
Todo sigue igual como la última vez que la dejé.
La dejé y abandoné, a merced de los mismos deshechos humanos que serpentean por sus veredas sucias, olorientas e intransitables.
Manadas de huesos abrigados, que cubren la sangre caliente de esos cuerpos impíos y sucios al mismo tiempo. De la misma manera que las almas perdidas, hacen guardia en las entradas de los cementerios.
Las luces, solo disimulan, con un maquillaje de poco valor y de intenso pastiche, lo débil que esta mi ciudad.
Expuesta como siempre a proxenetas, mendigos, buscadores de vida simple, evasores de impuestos y ricos que no encuentran donde asentar la extensión de sus genitales de última generación.
Exhibicionistas impúdicos de una sociedad mutilada de órganos de control, que únicamente respira porque todavía nadie se atrevió a cerrar sus narices con excremento de cloacas suburbanas.
Mientras tanto, como suele decir un locutor en las radios…en Buenos Aires, otra hora comienza…

viernes, 30 de julio de 2010

Siglo XXI


Un balde de agua helada me devolvió el sentido.
Cuando percibí donde me encontraba y en el estado en que estaba, supe que no estaba en mi mejor momento.
Atado con cadenas a una silla de hierro macizo, que me era imposible de mover, supe a ciencia cierta que no valía la pena derrochar energías en algo innecesario.
Sentía un dolor intenso en mi pómulo derecho y apenas podía abrir mi ojo.
Alzo la vista y observo frente a mí a un hombre. Inmensamente grande, hasta se podría decir gigantesco. Su nombre……Carlos Ibañez, Controlador del Area II, dependiente de la Jefatura I y respondiendo a las directivas del Departamento de Control y Restricción del Amor y el Deseo. A su lado estaba otro hombre. En este caso era más pequeño de contextura con relación al anterior, pero no por eso menos fuerte. Su nombre……….Desiderio Sosa, lugarteniente del Controlador.
Estaba viviendo en una época equivocada y a su vez me encontraba en el lugar equivocado con la persona, en este caso, adecuada, a obtener de mí todo lo necesario para satisfacción del Ministerio.
Ambos se notaban agotados, tanto o más que yo. Creo que el castigo que me aplicaron, los desgastó como a mí.
Entonces fue cuando comenzó un diálogo, sin golpes, sin métodos represivos, se diría más bien ameno, de confianza.
A esta altura, creo que solo faltaba una caricia para que me quebrara totalmente.
Abrí lo más grande que pude mis ojos y agudicé los sentidos para entender sus preguntas y tratar en lo posible de responder de forma coherente.

-¿Porqué me pegaron?................pregunté.

-Nadie lo hizo…………………..respondió Sosa.

-Es tu propia mente la que te flageló…………..agregó Ibañez.

-¿Dónde estoy?..........................pregunté.

-En el mejor de todos los lugares…………dijo Sosa.

-En tu propia alma…………………………continuó diciendo Ibañez.

Solo atiné a reírme, mientras escupía coágulos de sangre pegados a mis labios.
Al mismo tiempo que movía la cabeza, en el ida y vuelta de mi esputo sanguinolento, sentí como mis músculos se contraían involuntariamente y hacían que mis piernas se pusieran tensas como sogas atadas a cabos de un puerto abandonado.

-Tranquilo…….dijeron los dos al unísono…-de nada vale que forcejees, no podrás salirte de donde estás.

-OK……………..
fue mi escueta respuesta.

Ibañez me habló al oido y me preguntó…

-¿Cómo cuernos se te ocurrió enamorarte...?

-¿No has tomado conciencia que las leyes no permiten eso a hombres de tu edad?

-¿Es que seguirás con esa postura tuya, que el Amor se presenta a cualquier edad?

-Te atreverías a reincidir?

-¿O has escarmentado?

-¿O necesitas más medicina con algún agregado que te haga entrar en razón?

Tantas preguntas juntas solo hicieron que moviera mi cabeza de manera confusa, lo que casi me ocasiona una sucesión continua de vaya uno a saber que clase de golpes.
Solo dije...

-No pude evitarlo. Fue mi corazón. Mi pasión. Mi esencia…

Cuando Ibañez sacó de entre sus ropas una mancuerna dorada con una inscripción que decía….”Culpable”…
En esos momentos, se abrió una de las puertas del cuarto. Entró otro hombre. En este caso era delgado, alto, parecía una lapicera con piernas. Su nombre………..Amancio Paredes. Subayudante de los otros dos gorilas.
Traía consigo una nota. Le temblaban las manos. Se la entregó directamente a Sosa. Éste la leyó al mirar y se la dio a Ibañez.
Ibañez se calzó unos espejuelos de metal y leyó detenidamente lo que allí estaba escrito. Soltó una carcajada y sosteniendo el papel en su mano izquierda, agitándolo, como si fuera un abanico, me dijo simplemente...

-Caballero, han pagado su fianza. Está libre…

-¿Fue Ella?..........
dije yo.

Ahí recibí la misma descarga de furia sobre mis piernas. Opté por cerrar mi boca, y apenas murmurar silabas monocordes.

-Sosa…dijo Ibañez…..déjalo que se vaya.

-Asegúrate que esté presentable, porque está su madre afuera esperándolo…

-¿Ella?....
musité yo.

Nuevamente la descarga con más intensidad que las otras veces.
Solo salió de mi boca un grito de espanto, que hizo que esas dos moles humanas, abrieran sus ojos de forma desorbitada.
Agregaron casi como un eco, por la diferencia de centésimas entre una voz y la otra…

-Veo que estás, entendiendo...

-Hay cosas que no se deben volver a nombrar ni hacer...

-Todo es diferente ahora, Señor...

-Atrás quedó esa clase de sentimientos...

-¿Olvídalos, si?...

Sosa me quitó las cadenas. Me entrego una toalla caliente, para que enjugara mi rostro y tenga una apariencia más o menos normal. Me ayudó a vestirme. Seguían algunos reflejos lejanos de dolor, pero se pasaban rápido.
Me paré frente a un espejo, acomodé lo mejor que pude el resto de mi vestimenta, mientras Ibañez, me entregaba un papel, que haría las veces de salvo conducto, para poder salir de las instalaciones, donde me encontraba.
Me dio su mano, con la intención de estrechar la mía. Yo lo miré, ya casi no tenía fuerzas y apenas alcé la diestra, a modo de despedida.
Él sonrió, lo mismo que Sosa, quien desde el fondo de la habitación, reía como una comadreja.
Salí de allí lo mas rápido que pude, sin siquiera darme vuelta atrás, no sea cosa que se hayan olvidado de algo, o que me convierta en sal…
Afuera estaba mi madre. Con sus ojos llorosos me abrazó y me dijo…

-Hijo, ¿estás bien?

-¿Qué hiciste?

-¿Te lo había advertido si o no?

-Si madre, si…tienes razón…soy un viejo que cometió el peor error que un hombre puede cometer….Enamorarse.

-A todo esto, madre, gracias por pagar la fianza…..
le dije.

Ella solo me miró y sorprendida me dijo…

-No fuí yo quien pagó tu fianza…

-Fue ELLA...

jueves, 29 de julio de 2010

Mi último Sueño

Atado estoy, de pies y manos, con un alambre que corta la circulación de plasma, como los canales de riego de un viñedo viejo y marchito.
Así me vi, en un sueño por demás espantoso.
Rodeado por una muchedumbre de bocas que proferían blasfemias, procacidades y al mismo tiempo bendiciones.
Recostado mi cuerpo sobre unas maderas que hacían las veces de un patíbulo, típico a los expuestos en las revueltas francesas del siglo XVIII. Estaba parado allí, firme como un guardia salido de los recuerdos imperiales, mi Verdugo. Dispuesto y listo a cumplir con su trabajo.
Desde mi posición pude ver que donde debía pender la soga que protegería mi cuello, del frío reinante, había un gancho oxidado de carnicero de feria ambulante.
Todo me indicaba que, de ese instrumento, sería colgado boca abajo, y mi cuerpo, entonces, sería apaleado por el mazo de encina que el hombre sostenía, en posición de descanso, haciéndole ver como la misma imagen de San Judas Tadeo, inclusive con su cabeza apoyada sobre su pecho, esperando la orden.
Ya no tenía sentido mi vida. Mi aliento iba en ascenso, con una agitación fuera de ritmo. Mi pecho se agitaba, me era imposible desacelerar su compás.
Mientras tanto mi corazón aún se animaba a latir, de manera normal, como si fuera un rezo en silencio ante una imagen divina, con la esperanza, de que algo me quedaba por esperar.
Era un aviso que el sonido de mi sangre, me dejaba saber y oír que seguía vivo.
Mis ojos buscaron entre tantos rostros, gozosos, ansiosos de sangre, sedientos de morbosidad, que Ella estaba a lo lejos, entre los presentes, con sus ojos color de miel, bien abiertos, esperando la señal. Cubría, por momentos, su rostro con un pañuelo, ocultando así, las pocas lágrimas que con su brillo como diamantes, podía yo, desde donde estaba, ver. Sonreí, no se si sardónicamente o era una mueca, o una mala jugada de los músculos tensos de mi cara.
Así debía Yo irme. Ese el único método que ideó para que me saliera de su lado.
Un juicio malogrado, con testigos sudorosos.
Argumentos maliciosos. Encubiertos en disfraces, de verdades a medias.
Juzgado como un reo sin defensa. Solo mi palabra. Mi verbo. Mi prosa. Mi lírica profusa, pero nunca confusa.
Escritas con mi propia sangre. En hojas de parra, arrancadas del Edén. Que apiladas a mi lado, y rociadas de aceite combustible, pereceríamos, ambos al mismo tiempo.
¿Porqué? ¡¡¡OH Cielo Majestuoso!!!
Ten misericordia de este humilde trovador. Juglar de idilios amorosos. Amante, el mejor.
Atento como un buen Señor. Caballero en el deseo.
Diablo y Santo bajo las sábanas puras, pintadas de goce y placer.
Si solo mi intención fue amarla.
No sabía que en su corazón, tenía la marca de posesión de otro hombre en cuestión.
Su mente es la que sucumbió a la lógica y el sentido común.
No hubo aquí traición. Solo amor desinteresado, honesto y fecundado por mi salvaje decisión de atravesar su carne con mi insignia de varón.
Ella se entregó a mí, Señor. OH sí Señor de los Cielos.
No fui un burlador. Ni un tahúr con cartas de amor marcadas, la que poseyó su alma.
Fueron sus labios, mi aliento y mi pasión.
Ella no se resistió, OH Gran Juez. Sabes bien que aquí en la tierra, nadie defiende a quien pierde su cabeza por un sentimiento.
Es por eso que no miento, ni a Ti, OH Luz de las Luces, ni le mentí a Ella.
Ni subestimé mi carrera alocada, por llegar bien a destino.
Se que es largo el recorrido a su encuentro en un futuro, pero ya está listo, el Verdugo, blandiendo su garrote, augurando un certero golpe final.
Solo tu mano de bondad, clemencia y perdón aliviará mi dolor.
Te pido perdones mi vida. Yo me iré bien lejos. A otras tierras, para amar nuevas bellas piernas y caderas flameantes.
Tú sabes bien que no soy obsesivo, mucho menos posesivo con algún cuerpo inerme, ni cruel ni vengativo con un alma lastimada, aún tenga el corazón partido de batallas perdidas.
Solo tengo manos cariñosas, suaves y firmes, para sostener en alto el cáliz del cual pueda beber, y así colmar mi sed. Y abrazar su cintura, que adherida a la mía solo tenga palabras para decir…A ti no te olvido.

lunes, 26 de julio de 2010

Espejo

Resurjan en la superficie de todos los mares
los cadáveres de la tristeza,
la soledad y la pereza.
Por los crímenes cometidos,
el hombre asesino,
malicioso y mezquino.
Interpuso ante sí,
el egoísmo al saber,
lo material al deber,
la traición a la lealtad,
la avidez a la bondad.
¿Cuántas vendas necesitas quitar
de tu ojos, hombre obtuso?
Estás agonizando entre toda esta
Podredumbre. Hueles a estiércol.
No eres más que un despojo de
Vicios y pecados.
Redíme tu corazón. Mira a tu alrededor.
Ponte ante un espejo y como dice Miller,
mira en él con los ojos cerrados. Ahí y en
ese momento es donde apreciarás quien
realmente eres.

Mira vos...



Entender la soledad, pero que no te envuelva en su manto sensual y egoista.
Entender lo brutal y absurdo de la vida, pero que no te desgarre el alma.
Entender la miseria y la desgracia, pero no dejarte atrapar por ellas.

Que noche, esta noche...


Suspendido entre espuma sintética, reposando mi espíritu, mi cabeza se aprieta al mullido algodón, esperando la llegada de la oscuridad total.
Mis ojos aún abiertos zigzaguean en derredor, y la noche se apodera totalmente de mi cuarto.
El frío reinante abraza con virtuosísimo énfasis mi refugio convirtiéndolo en una morgue aséptica a olores fétidos.
Solo quedan restos aromáticos de nicotina a medio terminar. El tabaco quemado se mezcla con el perfume dulzón que pretendió ocultarlo en vano.
Extendido cual cadáver expuesto en el tanatario, cierro suavemente los ojos, ahora sí, buscando las luces de soles brillantes que me acercarán al territorio de Morfeo.
Sin duda no puedo trasponer el vallado, el muro que separa la realidad y el sueño.
Golpes, si eran golpes, lo que en mi mente atormentan mi descanso merecido.
Recuerdos no eran, solo representaciones macabras, sin sentido, cuerpos entremezclados, deseos inconclusos, rabia, reproches, despechos, genitalidad en toda su exposición.
Derrames innecesarios de plasma, que flotan en ese espacio, donde el tiempo se convierte en una dimensión inaccesible.
No puedo palpitar excitación alguna. No me dan, los movimientos tan rápidos de las agujas del reloj, ni tampoco mi voluntad. Rezos al cielo, invocaciones a los Santos, deseos de metamorfosis, promesas a cumplir, martirios a cumplir, en imaginarias cámaras de torturas.
Por más que doy vueltas, buscando una posición relajante para mi cerebro, solo logro, que la estupidez se acreciente. Palabras incoherentes, que resuenan en la gélida atmósfera, me atemorizan más.
Me levanto, decidido a poner fin a esta noche…

martes, 20 de julio de 2010

Fósforos

Encontré en los caminos de la vida, un pedernal, de por sí intrigante, bello y radiante.
De formas voluptuosas, que el tiempo forjó a instancias de rechazos, recelos y venganza. Se parecía a una ninfa, una descendiente de Afrodita.
No tuve más que observar como sus destellos de belleza me atraían como nunca me había sucedido antes.
No dudé un momento en acercarlo a mi pecho. Oh Destino!,
que bien más preciado, me has presentado. Lo abracé fuertemente y besé.
Poseí su energía, sacié mi sed de alegría.
Froté su coraza, que el pasado había ocultado bajo capas de olvido y descuido.
Se sacudió como nunca antes, vibró y desparramó todo su potencial.
Encendí una y mil veces, el fuego de sangre y fluidos que ambos poseíamos, con los fósforos que llevaba conmigo.
Pero no advertí, que ellos se consumían y no se transformaban en cenizas. Sólo eran restos deformes, cubiertos de tizne, que dejaban marcas imborrables en mí. Uno a uno se acumularon en mi corazón. Traté de unirlos, pero no lo conseguí.
La piedra, claro, era solo una piedra, fría, que solo produce chispas según la ocasión.
No sin razón, caminando después, por los bosques más densos, pude ver en las noches frías sus luces. Había cientos de ellas.
Así comprendí que la vida, está llena de pedernales, que solo sirven para eso. Un tiempo, nada más que un tiempo, efímero, como el día.
El verdadero fuego lo poseen los héroes.
Yo mientras tanto sigo forjando mi futuro. Mi fuego eterno nunca se apagará, ni nadie lo malogrará.

Preguntas...Respuestas...


¿Cómo hace un escritor, un loco o un poeta, cuando no cree más en las letras?
Las famosas letras, que dan origen a las palabras, que de las bocas más fogosas, expulsan, sin sentido, ideas o sueños, que desaparecen en el espacio, sin llegar a ningún lado.
El oxígeno las consume y hace que se extravíen para siempre.
¿Será por eso, que yo escribo?
Escribo, Sí!!! , para no borrar con el aliento, los pensamientos y también mis sentimientos, de dolor, de pasión, de alegría o soledad.
¿Será por aquello que uno, como hombre, termina no creyendo en nadie, por más lágrimas derramadas o por miradas candorosas, que simulan brotar de sus cavidades, palabras, que a través de canciones o mensajes de amor, están tan vacías de verdad?
Yo, lo mismo, aún contra el viento más temido, seguiré, creyendo en las palabras.
Las letras, que el éter en ocasiones disuelve, también las mantiene por siempre, cuando salen del corazón.
La mente es poderosa, pero asimismo es traicionera y escandalosa.
Prevalece sobre la sangre, como la que circula en el reptil, pero también se vuelve caliente cuando el alma domina a las neuronas mas insensibles e inservibles, reflejándoles su pasión, a todo lo mejor que tiene la vida que son las palabras y el amor…

domingo, 18 de julio de 2010

Lectura Final

Tengo tus ojos…que según el tiempo,
son verdosos.
Tengo tus labios…carnosos,humedos
y deseados.
Tengo tu piel…suave y aterciopelada,
cuidada y deseada.
Tengo tu cuerpo…con un anhelo constante,
radiante y expectante a mis caricias y mi calor.
Tengo tu corazón…lleno de gozo y alegría
por mi presencia y compañía.
Tengo casi todo…pero no te tengo a ti.
Tu mente es más resistente,
a todo lo que pueda yo brindarte.
Sea la paz o la armonía…o acaso a una nueva vida…
de inusitada gratitud.
Porque es una virtud, amar tan pura y
cálidamente.
Pero esa no es la fuente, de la felicidad.
El futuro es incierto, uno, ni nadie vive,
en el presente, de los sentimientos,
sino que se alimenta con y de la realidad.
Y ella no es propicia, hoy por hoy para mí,
y mucho menos para tí.
Es por eso, Amor mío, que con mucho dolor
y tristeza, sólo me queda un camino…
decirte Adiós y vivir,
quizá mucho tiempo en melancolía,
soledad y desamparo.
Pero libre y sin rencores,
reproches o lamentos.
Los días y las noches pasarán,
y los climas más adversos se irán.
Estos son mis últimos versos,
para alguien tan maravilloso
como mujer, que eres Tú.

miércoles, 14 de julio de 2010

Sudestada


El río está nervioso, inquieto.
Un viento sur lo revuelve,
haciendo malabares como
un panadero juega con
su masa de pan.
Salpicado el murallón, de agua
dulce y marrón, flotan y se
mecen en él, hojas de papel de
botellas rotas con mensajes de
locura y desesperación…
Amores perdidos, auxilios
tardíos, desesperanzas,
oraciones y agradecimientos,
se leen, con caligrafías borrosas.
Ramas de árboles podridos,
se balancean y esquivan entre
si, con más heridas de las
que han soportado por años…
El cielo casi negro, preanuncia
la llegada de una noche violenta.
Se apagan los reflejos, del espejo
de aguas turbias, las pocas
luces encendidas, muestran los
últimos refugios…
La luna se oculta y escapa
de las miradas furtivas de ojos
que solo la oscuridad es cómplice…
Solo me resta ver lo que mis ojos
permiten. La nada…
Los sonidos aterradores salidos
de una cueva densa y ciega,
pueblan los recuerdos…
Fumo quizá mi último cigarrillo,
a la espera de que algo sagrado
me devuelva el alma a mi pecho…

martes, 13 de julio de 2010

Escucha bien!!!

Hundes tu puñal de la realidad,
en medio de mi pecho.
Mis pulmones expandidos,
de oxígeno contenido,
están maltrechos.
Por tu desdén y crueldad,
haces comentarios sin sentido,
que por mí son bien sabidos
que nada existe entre los dos.
Y eso siempre fue una verdad,
tanto para mí como para vos.
Ahora es solo un compromiso,
de carne según la ocasión.
Yo nunca fui sumiso,
a tu carácter e incomprensión.
Solo mostré lo que soy,
un hombre de razón,
de amor y rebeldía,
de las cosas que se imponen,
día a día.
Simplemente nunca oculté,
las campanadas de mi interior,
que con un sonido ensordecedor,
me dijeron que eras tú,
la mujer indicada.
Pero la vida es intrincada,
absurda y traicionera,
solo es sabio quien espera,
a que todo pase.
Con templanza y coraje,
para que sanen las heridas,
del pasado y del presente.
Siendo después todo diferente,
cuando otro día comience.
Y seguir siendo inocente,
ingenuo y consecuente.
De querer a una mujer,
más allá de su parecer,
de su vida o su fracaso.
En mí, como hombre,
siempre encontrará…
Una vida llena de paz…

lunes, 12 de julio de 2010

Supremo


No puedo más que hundirme en tu carne, electrizándome las arterias, que como interminables carreteras, me conducen hacia tu peristilo.
Siento la necesidad de libar el polen adherido a tus paredes internas, pintándolas como un artista en su apoteosis inspirativa. De púrpura y fuego, dando rienda suelta a movimientos de danzas tribales, escuchando zumbidos. Son las alas de colibríes, sublimes partituras marciales, que sincronizadas por la respuesta tuya, emiten ecos intermitentes, igual que tus latidos.
Se producen resonancias en la habitación. Los espejos, testigos infinitos de ojos y manos que se acercan frenéticamente una y otra vez, buscan, los tesoros brillantes. Son gotas que ruedan como monedas, dejando huellas y surcos en la piel. El frenético baile aceita las articulaciones. Son palas mecánicas que horadan la tierra, y en su locura, buscan el oro y la plata. Son conquistadores, abriéndose paso entre el vapor de las selvas más húmedas y acallando los gemidos de un coro desprevenido, que deja paso a las voces protagonistas de esta ópera física y bestial…

Batalla


Pienso en ti, con la fuerza de Atlas, sosteniendo los cielos.
Invadido tengo el espíritu de colores y de figuras mitológicas, estandartes de ejércitos, dispuestos a la batalla.
El tronar de los cañones, anticipan la marcha de la infantería, con todo su esplendor y brillo en sus uniformes. Resuenan en mis oídos, esos estruendos, como en las tormentas más intensas.
La sangre se esparce y se licua por mis venas, con cada explosión de placer.
La lucha cuerpo a cuerpo, se materializa en el aire, con el sabor inconfundible de la adrenalina, mezclada con la fanfarria musical de filosos sables y plomo candente que penetran las carnes mas firmes.
Desparramadas sobre la seda, gotas de sudor, como coronas de espinas sangrantes, dibujan sudarios, de siluetas trenzadas, que como un nudo gordiano, esperan la carga final de la caballería, que barrerá los campos con su galopar, espumas brillantes y resoplidos, a la velocidad del frenesí que rompe cadenas, grilletes de la pasión.
Atropellando y cortando las flores, de raíz, hasta dejar tendidos en posiciones absurdas e imposibles de adoptar por voluntad propia, los cuerpos y nuestras almas, secas, como pozos del cual saciaron su sed, los ángeles, antes de regresar a los cielos…

martes, 6 de julio de 2010

A tí

Como se vuelve a la normalidad, cuando toda la fecundidad
de un amor pereció.
De manera extraña nació, un momento de mi vida
lleno de ilusión y alegría.
Capáz que todo no existió, sino que mi corazón soñó,
una noche de sudor, derramando el agua
de mi candor.
Buscando un horizonte que se convirtió en un monte,
poblado de árboles y pastizales, que mis ojos
sin cristales no me dejaron ver.
Oh mente, solo hay un pensamiento, demente de momento,
así me siento ahora, es difícil saber la hora, el día y la verdad,
para cuando la ansiedad domine la quietud de una multitud,
de idas y venidas, por las calles de la vida, en esta bendita
ciudad.
Hablar, habla cualquiera, pero la esencia de un comentario
es muy frágil cuando no hay elementos, de experiencias vividas,
que permitan, ser objetivos, claros y concisos, para una mayor
comprensión.
Este humilde servidor, del amor y las letras, espera que el
Sol apunte sus rayos, hacia el camino correcto.
Nadie cortará con un adiós, mis ideas, ni los sueños
de poeta.
Podré quizás vivir como un anacoreta, aislado y solitario,
pero siempre tendré en mí, la salud y la fortaleza,
de saber que nunca claudiqué de lo que siempre prediqué,
la paz y la felicidad más allá de todo lo material, inclusive del
futuro mismo.

Vitral

Descubriste en mí, un falso vitral,
compuesto por restos de vidrio de
botellas vacias…de alcohol y amor.
No me hizo falta usar cristales
moldeados, los del malbec y el escocés
hicieron su trabajo una vez más...
Para economizar metales,
que unieran mi alma, usé mi
piel como si fueran lienzos de telas
costosas, así pintaría mejor mi
imagen ideal...
La de un hombre seguro, firme,
realizado, exitoso y consagrado…
Pero algo falló...
Y eso no es bueno para ti...
Mi paz y felicidad eran demasiado
normales, mis ideales eran
demasiado surrealistas,
mi porvenir, según dicen,
era que todo me da lo mismo…
Si..
Sea cura, colchonero,
rey de bastos, caradura o
polizón
dice la letra de un tango…
Todo lo hice de buena fe…
Lo mío fue transparente…
Mi corazón es sensible…
Mi entrega fue honesta y total…
Pero no fue suficiente para ti…
Buscaste futuro donde solo hay
bohemia, libros, crisálidas, poesía
nocturna, sueños sublimes, de
una mente idealista y pura…
Y eso no es bueno para ti.

domingo, 4 de julio de 2010

Una Tarde...

Sentado frente a una hilera de eucaliptus gigantes, mi mente gira de forma lenta según los minutos y las horas pasan.
Apoyada mi cabeza, sobre un gran tronco y el resto de mi cuerpo se mantiene mullido en un colchón de hojas secas, descanso y contemplo el atardecer envuelto en un oxígeno perfumado…
Las nubes y el cielo, forman una bóveda que ilumina de manera tenue como una lámpara de noche…
La brisa pasa de a ratos y juega con mis cabellos, desafiando a mis manos, para ver cuan rápido devuelven la normalidad a mis pelos revueltos…
Una serie de pensamientos me abstraen y me olvido de la prolijidad, para adentrarme en una cámara presurizada de vivencias que se le anteponen enormes signos interrogantes, sobre las respuestas que pretendo descubrir y dilucidar…
Acertijos como claves secretas me obnubilan. Pareciera que mis incertidumbres fueran inmensas fórmulas químicas, o la suma de todas las ciencias, dispuestas ellas a ensordecer con sus cálculos, cualquier intromisión mía en el descubrimiento de la verdad…
La verdad sobre mi soledad…
La verdad sobre mi porvenir…
La verdad sobre mi fe…
La verdad sobre mi amor…
La verdad sobre mi salud…
Una estrella mágica que con sus puntas se aleja al cielo, para que en las noches claras, la busque y allí se convierta en la quimera, la alquimia, de mi alma y de todo mi ser…

Oh!!!

Terrazas de cuadros grises, vacíos de telas, diseños
y colores…
La tarde me muestra la distancia entre mi visión y la
realidad…