miércoles, 17 de marzo de 2010

Conversación

.- ¿Qué estás haciendo?

Estoy contemplando a un ángel durmiendo.

.- ¿Ah sí? ¿Y de donde salio ese ángel?

Bajó del cielo. Apareció en la noche de
una estrella llamada Isis.

.- Ahh ¿Cómo la Diosa?

Si, como la Diosa. Bella y sensual como todas
las Diosas.


.- ¿Y como se llama el ángel?

Se llama Deseo. Simplemente Deseo.

.- Es un nombre bello…

Es bella y respira con un sonido suave, como
la música de los bosques…


.- ¿Cómo los bosques en la primavera?

Así mismo. Como cuando todo florece…
Deseo esta descansando bajo ese inmenso árbol…

.- ¿Y no la vas a despertar a Deseo?

Mmm... No se si debería…
Es agradable ver a Deseo en ese estado.
Distendida, apacible y relajada…


.- ¿Y si Deseo se despierta que harás?

Le pediría que comparta sus secretos conmigo…

.- Pero ella apenas te conoce. ¿Crees que ella te los confiará?

Creo que si. Porque el deseo se comparte no se guarda en
secreto.

Anunciación

Caminando por un túnel angosto, similar al tubo
de oxigeno que me mantenía vivo. Pude ver, una
luz brillante que me atraía. De forma inconsciente,
sin poder yo voluntariamente dar pasos, mi cuerpo,
todo mi ser, en carne y espíritu, se dirigía hacia el
destino impuesto por el sino de mis estrellas.
Las letras escritas con sangre y lágrimas, me anunciaban,
nuevos mundos, nuevos amores, un nuevo renacer.
Allí estabas de pie, en las puertas de ese túnel.
Tu estampa, blanca como la luz misma.
Tus ojos, con una mirada de ternura.
Tus cabellos, formaban un aura diferente.
Tus pies descalzos, nutriendo la vida de la tierra,
fluyendo por tu piel.
Tu boca entreabierta, mostrando las perlas de tus
dientes, dejaban expresar tu alegría y emoción.
Vestida de seda, como una vestal salida del templo.
Extiendo mi mano hacia ti, y una nube púrpura
nubló por un momento esa visión celestial.
Disipada por una brisa, salida de mis pulmones,
pude comprobar que aún estabas allí. Ansiosa.
Mis dedos rozaron tus mejillas, lágrimas de color
ámbar se depositaban en ellos. Humedecí mis labios
con ellas, y sentí ese sabor tan particular como lo
había imaginado siempre.
Mis brazos buscaron tu cintura. La seda de la túnica
que llevabas me dio una descarga de adrenalina en
mi corazón. Estimulando el bombeo de mi sangre,
por todos sus caminos, como las calles de una ciudad.
Sentí tu corazón palpitar al mismo ritmo que el mío.
El sonido impedía que de mi garganta saliera un…
Hola mi Ángel…
Tus dedos se posaron en mis labios, y acercándote,
solo susurraste…
Shhhh, es para toda la vida C, no hay retorno ni
división…

A ti Hija Mia!!!

Nunca antes te escribí, quizás mi prosa solo buscaba otras circunstancias, reflejar emociones tristes, relaciones siniestras, de momentos difíciles. Y no me hacía un lugar, para reflejar, lo bello que tiene la vida, que es el tener una hija como tú.
No es bueno decir en forma constante, a modo de expiar culpas, el hecho que te abandoné a ti y a tu hermana, en un momento especial de tu niñez y adolescencia.
Tampoco estas líneas buscan tu perdón.
Estas palabras solo reflejan lo mucho que te amo. Lo grato que es poder conversar contigo de una manera diferente.
Quisiera poder brindarte muchas cosas. No espejos de colores con reflejos materiales, sino más demostración de afecto y dedicación.
Compartir sentimientos, ilusiones, sueños, deseos.
Siempre te observo como la obra maestra que germinó de simple semilla. Tienes tantos rasgos y gestos, como así también actitudes, similares a los míos, muchos mas de tu madre. Pero se que la esencia es un todo mía, jaja.
Quiero decirte belleza angelical, que yo tu padre, tu papa, tu viejo, siempre vela por ti, y siempre estará más allá de cualquier impedimento.
Nunca dudes en recurrir para lo que necesites. Mi corazón te abrigará eternamente.
Un te quiero, un beso, un abrazo inmenso. Angelito mío.
Frágil como un cristal, con una personalidad formándose día a día.
Pequeña, pero con un corazón grande. Solidaria y sensible.
Con ideales tan puros ( más allá de la eventual discrepancia ideológica que mantengamos ) que solo hacen que me enorgullezca cada día más.
Hermosa criatura, guarda esta carta como si fueran bonos americanos, jaja, siempre será bueno leerla cuando sientas necesidad.


Tu papá ( quien una vez para ti fue un galán de telenovelas )

lunes, 15 de marzo de 2010

No quiero escribirte…
No quiero nombrarte…
Ni siquiera deseo pensar en ti…
Temo en las noches, cuando
bajo los efectos del sopor, el cansancio
y los niveles de sueño atraviesan los
senderos de forma cíclica una y otra
vez del inicio al rem…
Aparezcas como la niebla, en las
madrugadas frías…
Aparezcas como las sombras,
cuando las nubes dejan de jugar
con el sol…
Aparezcas de la nada, y tu figura
se enfrente a mi…
Porque si así fuera, sabría que,
una vez más he perdido todo,
y se cumpliriá mi anatema…
Mujer a quien nombres…
Mujer a quien escribas…
Mujer a quien pienses…
Se vaporizará como las gotas
de rocío sobre las hojas…
Se diluirá en el éter como los
perfumes de las flores…
Se desvanecerá como el humo
del cigarrillo…
Y no tendrá más lugar en tu vida,
convirtiendóse en un simple recuerdo…
Por eso,
No quiero escribirte…
No quiero nombrarte…
Ni siquiera deseo pensar en ti…

Aspid

Mi boca siempre saboreó tus besos.
Los besos más dulces.
Los besos más sensuales.
Los besos más osados.
Pero también mi boca,
se ve obligada a escupir.
A escupir por el contacto mismo.
A escupir por el sabor mismo.
A escupir por el rechazo mismo.
Que sobre todo mi ser,
tu abrazo constrictor, me oprime
el alma.
Que sobre todo mi ser,
repta tu esencia, inundando de
veneno mi alma.
Que antes fue el alimento de
nuestra pasión, y ahora convierte
en necrosis y pare gusanos que
poco a poco consumen todo a su
paso, mi carne y mis huesos.
Así de sufrido es mi mal.
Así de lenta es mi agonía.
Así de pérfida es tu sonrisa,
que en las noches más frías,
tengo que soportar, no por el
clima hostil del tiempo, sino por
la maldad que representa todo
tu corazón de ofidio y que solo
el alejarme de ti, es mi sanación,
es mi comunión con la vida y
es mi salvación.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Perdi

Te extraño como nunca antes.
Tengo sueños y ensueños contigo.
Quisiera por eso hablarte.
Pero mis palabras se ahogan en el descanso.
Me aprisiona el corazón.
Por los latidos constantes.
Se que no perdí tu recuerdo.
Perdí tus ojos mirándome.
Se que no perdí tus palabras.
Perdí el sonido de tu voz.
Se que no perdí el perfume de tu cuerpo.
Perdí el envase con tu esencia.
Se que no perdí tu placer.
Perdí el sabor de tu piel.
Se que no perdí tu sol.
Perdí la luz de los días.
Por eso te sueño y te extraño.
Porque por tus ojos vi el reflejo de tu alma.
Porque por tu voz escuché las palabras más dulces.
Porque por tu cuerpo sentí al mío liberarse.
Porque por tu piel recorrí mi nave a través de mil mares.

Encrucijada

Una encrucijada…
Una aparente barrera me impide avanzar…
Quizás se solo eso. Una nube, una bruma espesa…
Sea cual sea la definicion que pueda darle, la
cuestión es mas profunda…
Me afecta…
Me frena…
Me limita…
Me impide otear el horizonte…
Me impide vislumbrar mi futuro…
Me impide ver el hoy…
Es como padecer una ceguera temporal…
Pero más que eso…
Es cerrar los ojos de forma voluntaria y pretender
accionar la llave del espíritu sobre los acontecimientos…

lunes, 8 de marzo de 2010

Volvía

Volvía en un ómnibus rumbo a mi refugio.
Volvía durante una tarde agradable, caliente
como es toda la Florida.
Volvía y veía a través del cristal, las nubes
que cubrían parcialmente al cielo, pero que
dejaban que el sol inunde con su luz, la tierra
verde, Siempre verde. Siempre.
Volvía y el ocaso se transformaba en cómplice
mío y de mis pensamientos.
Volvía y mi cabeza solo esperanzaba un poco
de paz.
Volvía y deseaba la paz que precede a la tormenta.
Volvía y deseaba la paz que precede al huracán.
Volvía y deseaba la paz que precede al descanso.
Volvía y pude ver jabalíes en estado salvaje.
Volvía y pude ver jóvenes ciervos en estado salvaje.
Volvía y pude ver cosas y lugares que antes nunca vi.
Volvía y veía la noche cubriéndome.
Volvía y no sabia lo que me esperaba.
Volvía y sabia que nada cambiaria.
Volvía y no sabía que el frío no solo esta en las noches
de invierno.
Volvía y no sabia que el frío esta en las personas,
como también bajo las sábanas.
Volvía y sabia que no debía continuar.
Volvía a la nada.
Volvía y sabia que había soñado.
Volvía y sabia que mi tierra me esperaba.
Volvía y sabia que allí asentaría, mis raíces en
forma definitiva.

Mendigo y Vagabundo



Mendigo que extiendes tu mano temblorosa y huesuda,
en espera de recibir la limosna que te ayude a
continuar tu propia leyenda.
Vagabundo de facciones y rasgos duros, hundidos de pobreza y miserias.
Mendigo que derramas lágrimas, que el alcohol en nubes
púrpuras, te devuelven recuerdos y anhelos fatuos.
Vagabundo que duermes en el refugio de tu soledad, bajo el
cielo, en las noches eternas, en las tardes grises,
en las mañanas lluviosas.
Mendigo que con tu piel curtida de experiencia citadina,
suples el abrigo ausente cuando el invierno llega.
Vagabundo que te reflejas en el espejo de la vida.
Mendigo que sabes tú quien eres.
Vagabundo de tus propias derrotas.
Mendigo con corazón de roble.
Vagabundo con inteligencia noble.
Mendigo de ojos saltones.
Vagabundo de boca crispada.
Mendigo de que tienes tu mirada llena de acertijos y olvidos.
Vagabundo de amor.
Mendigo de dolor.
Vagabundo de la adversidad.
Mendigo de tu propio destino.
Vagabundo que no sueñas.
Mendigo a ti te nombro.
Vagabundo a ti te llamo.
Mendigo a ti te observo.
Vagabundo que tienes nombre y apellido.
Mendigo que sabes porque eres vagabundo.
Vagabundo, claro OH Señor, si yo soy ese mendigo.

lunes, 1 de marzo de 2010

Adios

Caminos. Un montón de caminos tengo frente a mí.
Caminos estrechos.
Caminos que se abren como las ramas de un árbol frondoso.
Hay caminos de tierra, Caminos de piedras que rompen
los cristales de los automoviles.
Caminos de colores. Hay caminos asfaltados. Hay caminos que
no conducen a ningun lado. Caminos sin salida.
Caminos con un sínnumero de señales.
Y yo estoy parado sin saber cual tomar.
Hay un poema famoso que habla del camino que no tome…
Así me encuentro yo ahora.
El camino de tierra no deja ver su forma por el polvo que el
viento levanta.
El camino de piedras, no me convence, no tengo auto, los cristales
no serian problema, pero si mis pies.
El camino de asfalto, con tan alta temperatura, haría que al poco
tiempo de transitarlo, deje huellas y mi propia osamenta adherida
como una mosca al alquitran caliente.
El camino que tiene colores, uno de ellos, no distingo bien que
tonalidad tiene, como que eso me lleva a desconfiar.
El camino que no me deja vislumbrar a donde me lleva, tampoco.
Descarto el camino que no tiene salida.
Solo me resta el que tiene muchos carteles, despintados, oxidados,
olvidados.
Creo que mi decisión recaerá sobre lo que la suerte indique.
A cara o cruz.
Si sale cara eligiré el que primero venga a mi mente.
Si sale cruz, me quedaré esperando que alguien me acerque a
la ciudad mas cercana.
Busco en mis pantalones si aún conservo esa moneda que durante
tanto tiempo me acompañó.
No la encuentro. Mierda!!!
Ya recuerdo, la perdí cuando salté del tren en movimiento.
Esta oscureciendo. Será mejor que me apresure.
Las primeras estrellas asoman a lo lejos. Luna llena habrá esta noche.
Al menos no estaré totalmente a oscuras.
Luces a lo lejos, logro divisar. Excelente. Se acercan rápidamente.
Le haré señas con mis brazos para que se detenga.
Eso. Así mismo. Heyyyyy.
Pero que pasa, está acelerando. Y yo en el medio del camino.
Altooooo!!!. No me escucha. Nadie me escucha.
No sentí nada. Solo una ráfaga de viento que nubló la poca
visión que tenía. Se detuvo. Gracias!!!
El conductor se acerca. Me observa. Ahora tomo conciencia,
que estoy tendido en el suelo de la carretera, sin una de mis
botas. Mi pantalón está rasgado. Siento la transpiración rodar
sobre mi rostro. Me seco con mi mano, pero noto que el sudor,
es espeso y caliente. Es sangre. Mi sangre.
Trato de agudizar la vista para ver el rostro del conductor. Solo
veo sus dientes blancos. Se ríe. Yo solo puedo extender mi brazo
que me duele intensamente y casi no tiene forma, apenas cuelga
del resto de mi cuerpo.
El conductor sigue riéndose, con una mueca ridicula, sin sentido.
Extrae de entre sus ropas un cuchillo que brilla en la noche.
Acerca el filo a mi garganta y al mismo tiempo me susurra al oído
dos palabras. Solo dos palabras…
“Adios Amigo”…y con el filo solo presiona en mi arteria y listo.
Tenía razón, era la despedida, mi despedida.
“Adios Amigo”…